14 diciembre 2006

SALIVAZOS A LA VIDA

Van a tener razón los que defienden que la vida, en el fondo, es un absoluto trance lleno de dolor y oscuridad hacia un lugar mejor. Van a tener razón los que proclaman un mundo mejor después de este, que al fin, sólo es un valle de lágrimas. Parece que llevan razón cuando nos dicen que hay que ser bueno con el prójimo por estos lares para tener una vida más próspera en el más allá. Parece todo muy cierto, pero la verdad es que yo nunca me he creido tales sandeces y he confiado más en los avatares de la biología que en postulados religiosos. En definitiva, soy de los que pienso que a cada cerdo le llega su San Martín. Eso mismo debió pensar Francisco Cuadrado cuando, al pasar por delante del féretro de Augusto Pinochet, escupió sobre él. Sólo un fino cristal evitó que el salivazo llegará al rostro del ex dictador. Cuadrado dijo tener una cuenta pendiente con Pinochet y, como la vida siempre da lugar a resarcirse, la llevó a cabo. Cuadrado es nieto del general Carlos Prats, asesinado junto a su esposa en Buenos Aires por la policía pinochetista en 1974 por haber permanecido fiel al presidente Salvador Allende durante el golpe de Estado. El asesinato de Carlos Prats fue ordenado personalmente por Pinochet. Pero el salivazo del nieto de Prats no es un salivazo cualquiera, pues se ha convertido en todo un símbolo de venganza para aquellos que padecieron el régimen de Pinochet. Poco después del salivazo, ya en pleno oficio del funeral por el ex dictador, un oficial del Ejército irrumpía en el envite, a pesar de carecer de autorización para hablar en los discursos. Era el capitán Augusto Pinochet Molina, nieto de Pinochet. Hizo un discurso valorando la talla de su abuelo, vencedor en plena Guerra Fría del modelo marxista por el medio armado. No contento con lo que había dicho fue más lejos y reivindicó el golpe de Estado de 1973 y arremetió contra jueces y adversarios políticos. Como cabía de esperar, el Ejército chileno lo ha expulsado por falta gravísima. Finalmente, la cordura vence a la irracionalidad, era de esperar en una sociedad, la chilena, que recupera los valores de la democracia y la estabilidad una vez que los argumentos del golpe de Estado de 1973 han caido por su propio peso, por carecer de lógica. Pinochet pretendía mediante la violencia cortar las alas al pueblo chileno, anclarlo en más de lo mismo y retrasar su despertar, el mismo que Allende pretendía, y una vez más hacerlo bajo las órdenes del todopoderoso, esta vez EEUU. Con Allende no sólo murió su gente y la democracia. Murió un modelo, una generación que quería mejorar, que soñaba una sociedad más libre, más justa. Pero todas las esperanzas se cortaron de cuajo aquel 11 de septiembre. Desafortuandamente, la biología le ha ganado el pulso a la justicia, como bien ha dicho el uruguayo Mario Benedetti, y la impunidad ha acompañado la figura de Pinochet hasta el final de sus días. Sólo el juez Garzón y el salivazo de Cuadrado han sido capaces de permear en la figura del ex dictador saliendo vencedores. Pinochet, afortunadamente, se ahoga en ese salivazo vengativo, el mismo que debió expulsar Loyola de Palacio, mujer luchadora, inteligente y trabajadora donde las haya, cuando en la noche de ayer se le apagaba la vida. Porque la vida, en el fondo, es un asco y al final el juicio tan injusto que da igual si has sido una persona de bien, educada, desinteresada con los demás y de éxito como Loyola, que un asesino despiadado como Pinochet. Me da miedo pensar que no exista cielo e infierno y que ambos queden avocados al mismo lugar, aunque éste sea el ostracismo.

04 diciembre 2006

EL SUR TAMBIÉN EXISTE

Las diferencias entre el hemisferio norte y el hemisferio sur son cada vez más notables. Hace años, el uruguayo Mario Benedetti ya mostró este contraste en un poema titulado El sur también existe. Se centraba, sobre todo, en una zona concreta, Latinoamérica, arrasada durante siglos por las metrópolis europeas y durante décadas por dictaduras frías y endemoniadas que, en ocasiones, gozaban del apoyo del vecino rico del norte, que pretendía salvaguardarse de un enemigo maldito, el comunismo. Pero el enemigo no era tangible, sólo un gigante con los pies de barro, un pensamiento diferente de los que tenía el poder. Y dolía y preocupaba que alguien pensara diferente, porque el pensamiento hace libre a las personas y eso era lo que no se quería. La democracia, en América del Sur, era una utopía. Y lo sigue siendo, aunque en algunos países haya echado raíces. De todas formas, la jugada de contener el comunismo, de retroceder los pasos a la democracia, no le ha salido bien a EEUU, porque igual que en todas partes del mundo, en Latinoamérica, la sociedad avanza, unas veces pacíficamente, otras mediante revoluciones, hacia nuevos marcos y nuevas realidades. Y aunque a paso lento, los países del sur de América se dirigen a la democracia. La realidad es compleja: países pobres, algunos libres, otros menos, que recurren a un poder mediático basado en la lucha de clases, que hace de los más necesitados la base se su fuerza. La izquierda, democrática o no, a muy pesar de EEUU, maneja la voz política en Latinoamérica. Que la izquierda es la llave lo pone de manifiesto la reelección estos días en Venezuela de Hugo Chávez como presidente de Venezuela, en el ocaso de Pinochet, enemigo estimado de la siniestra. Pero en América del Sur, no toda la izquierda es uniforme, podemos hablar de tres tipos de izquierda: 1) la izquierda radical, representada por la revolución histórica de Fidel Castro en Cuba, la revolución social de Hugo Chávez en Venezuela y la revolución indígena de Evo Morales, en Bolivia; 2) la izquierda renovada, una izquierda luchadora pero más pausada en las reformas. Sus exponentes son el nicaragüense Daniel Ortega y Rafael Correa, vencedor en las últimas elecciones ecuatorianas. Y por último, 3) la izquierda moderada, cuyas tesis están muy próximas al socialismo no marxista y, por tanto, se asemejan a las políticas europeas. En este grupo se encuadran las tendencias de Lula (Brasil), el argentino kirchner, la presidente chilena Bachelet, Tabaré Silva en Uruguay, el peruano Alan García y Óscar Aria (Costa Rica). En una situación muy similar se encuentra López Obrador, el candidato izquierdista de México que ha intentado, por todo los medios, desligitimar a su rival, Felipe Calderón, vencedor por un puñado de votos en las elecciones presidenciales.
A día de hoy, enfermo el líder cubano, el recién reelecto presidente Chávez ejerce el protoliderazgo de una izquierda que se declara revolucionaria, bolivariana y socialista del siglo XXI. Su confortable victoria, impecable en las urnas, contenida en las calles, podría procurar el aliento de una nueva oleada transformadora, aunque el radicalismo parece estar aislado en América Latina. Pero, la llamada revolución, ¿qué ha transformado hasta la fecha?

28 noviembre 2006

MODAS Y ESTILOS

La moda del mensaje visual está comenzando a tener éxito en España. Los vídeos televisivos compiten en audiencia con los reality shows más carismáticos y seguidos de la pantalla. La risa fácil, el lenguaje crítico (parcialmente, claro) y la solicitud al pensamiento construido, dado, está calando hondo en los españoles. Además de vertebrar nuestra sociedad en buenos y malos, es un arma política sutil al que los partidos se han apuntado para arrebatarnos ya ese minúsculo espíritu crítico que nos quedaba. Parece que cuanto más fuerte es la marea, más rompedor es el vídeo. En estas latitudes lo puso de moda el PP con sus remakes de telerrealidad en los que se intercalaban imágenes del 11-M con las de ETA (incluidas manifestaciones de ciudadanos y víctimas, dolor y llantos). En Ferraz, entonces, comenzó a rodar psoetv, un divertidísimo canal con una programación muy ajustada a las necesidades del Gobierno. Los populares contraatacaron. Y decidieron mostrarnos aquella sociedad violenta, problemática y dividida que heredaron en 1996 de los socialistas. Pero metieron la pata con imágenes capturadas bajo sus gobiernos y, aún peor, fuera de nuestras fronteras. Ahora, para no ser menos, el PSOE lanza una superproducción sobre la tregua del 98, en la que los populares excarcelaron a más de 200 etarras y acercaron a prisiones vascas unos 140 terroristas. Los socialistas, que aún no han hecho concesiones pero sí la vista gorda ante los movimientos de ETA, se preguntan porque la anterior tregua sí y la nueva se pone en entredicho. Hablar con terroristas implica sus riesgos, pero quizá valga la pena intentarlo. Pero siempre que exista una voluntad manifiesta de los terroristas de dejar las armas. Hay que ser impacables con ello: ningún paso adelante más sin que ETA condene la violencia y pida perdón. Por ahí se comienza construyendo la paz. Y si no es así, mejor mudarnos a Latinoamérica, donde parecen haberse puesto de moda los movimientos izquierdistas e indígenas. Ahora le ha tocado el turno a Ecuador, donde el izquierdista Rafael Correa ha conseguido la victoria en las elecciones presidenciales logrando el 67% de los votos. Sí, en efecto, Correa es de esa línea de dirigentes al estilo del venezolano Hugo Chávez, el boliviano Evo Morales y el nicaragüense Daniel Ortega. Un cambio para América del sur que quizá sea demasiado radical. Pero todo lo dicho hasta ahora es nada comparado con la nueva moda de traer vástagos al mundo. Esa sí que es una moda. Lo mejor es que sean mujeres. Ya se han apuntado a ello los Príncipes de Asturias, que esperan su segunda hija para primavera. Y para la misma fecha y también niña, mi amigo Juanmi tendra a su primer bebé. Felicidades. Y tranquilo, verás como tienes muchas facilidades para criarla, ¿verdad Felipe? De momento, los 500 euros de la paga de este mes, ve guardándolos para pañales.

27 noviembre 2006

CRECIMIENTO SIN COMPETITIVIDAD

Recientemente, el Gobierno ha anunciado el crecimiento de la economía española de este año. La progresión de la renta nacional se ha situado en un 3,6%. En términos europeos, somos el país con mayor crecimiento de PIB. Y esto no es nada nuevo, sino una tendencia que se mantiene desde los años sesenta, cuando los países del viejo continente comenzaron a crecer. Una edad conocida como golden age, verdaderos años de oro que repercutieron positivamente en toda Europa. Pero la llama se fue apagando y luego los mayores crecimientos de PIB se han venido dando en EEUU y, en la actualidad, en ciertos países asiáticos. España, aunque parezca mentira, sí ha mantenido esa tendencia al alza. Sin embargo, a pesar de este mayúsculo crecimiento, el cual poco o nada tiene que ver con colores políticos, España es un país con una competitividad nula o escasa. No sólo la competitividad nacional pierde terreno frente a otros competidores. También el resto de Europa lo hace. Entre las causas, la rebaja de la Comisión Europea del objetivo marcado en la Cumbre de Lisboa del año 2000. Allí los europeos nos comprometimos y fijamos invertir el 3% del PIB europeo en I+D (Investigación y Desarrollo). Ahora sólo se invertirá el 2,6%. Lo peor es que la brecha se agranda: el diferencial de inversión con EEUU se ha duplicado desde 1995 y China gasta en I+D la mitad que todos los países europeos juntos cuando hace diez años invertía cinco veces menos. Sí, la economía española sigue creciendo (3,4%), pero su productividad no lo hace al mismo ritmo (0,6%). Según los expertos, el motivo de esta baja tasa es el excesivo peso de la construcción en nuestra economía y el escaso esfuerzo tecnológico de nuestras empresas. Los datos no dan lugar a dudas: en el primer semestre de 2006, casi el 31 % de la inversión de las empresas se destinó a vivienda. Sólo el 16,4% se empleó en maquinaria. Como dice Carlos Mulas, profesor de Economía de la Universidad Complutense de Madrid, la construcción no es mala, lo que tiene una incidencia negativa es el enorme peso en la economía de la vivienda. La solución es invertir más en infraestructuras y menos en la creación de nuevas residencias. Pero en España encontramos el problema de tener una economía, la del ladrillo, sumergida dentro de otra. No sólo el empresario es el culpable, muchos políticos han tenido culpa en ello. Una nueva Ley de Suelo ya. Y para evitar posibles futuros problemas, que comience el derribo en toda España de las miles y miles de casas ilegales. Nuestra vida, nuestra salud, nuestro medio ambiente lo merecen. No sólo de ladrillo vive el hombre.

22 noviembre 2006

¿EL PRINCIPIO DEL FIN?

Hagamos una lectura muy por encima, pues la realidad es mucho más compleja: ETA lleva tres años sin matar; destacados miembros de la banda, encarcelados, han pedido el cese de la violencia; los etarras llevan ocho meses en tregua y, además, están cada vez más ahogados. Pero la Kale Borroka sigue instaurando el terror en las calles del País Vasco, ETA no se aparta de su afán de autodeterminación para Euskadi y parece que tampoco la izquierda abertzale vaya a condenar la violencia a corto plazo. En efecto, hay puntos a favor y en contra del proceso de paz, pero parece muy coherente intentarlo, terminar con ETA. Es cierto que en los años del PP en el poder el cerco policial y legislativo fue total. Un acierto y una constante baza política del PP. Por ello Rajoy, ancora ministro del Interior y hoy jefe de la oposición, tiene que criticar el camino emprendido por los socialistas. Es un cambio radical en la política antiterrorista de nuestro país, una apuesta personal de ZP muy arriesgada (tanto como la tregua de 1998), pero no debería olvidar que las líneas de política antiterrorista las marca el Gobierno. Así lo hicieron los populares durante su mandato desde que en 2001 Zapatero, entonces en la oposición, se sacará dicho pacto de la manga. Felipe González ya intentó terminar con ETA a través del proceso de Argel (1989), pero suspendió las conversaciones al comprobar que los terroristas no estaban convencidos de abandonar las armas y, además, proponían reconocimientos para Euskadi que superaban la Constitución. Años más tarde, José María Aznar, con el PNV como interlocutor, volvía a suspender los contactos, aunque previamente erró al acercar 150 presos sin obtener de ETA nada a cambio. Los terroristas seguían en sus trece. Fue la famosa tregua de 1998, una tregua trampa que sirvió a ETA para fortalecerse cuando estaba dispersa y sin recursos. La derecha, herida, estrechó el cerco. La ley de Partidos Políticos de 2002 fue la piedra angular para ello. Batasuna no pudo concurrir a las urnas y ETA cada vez estaba más debilitada. La desaparición se veía cercana y ZP, tras llegar al poder, concedió prioridad a terminar con ETA. El anuncio de la tregua del pasado 22 de marzo era un importante primer paso. Pero cada vez hay menos esperanzas. El proceso hace aguas. Y lo demuestra el resultado de la investigación de la policía francesa sobre el robo de 350 pistolas en Vauvert, Francia, el pasado 23 de octubre. Fue un comando de ETA. Parece que estamos ante una nueva tregua-trampa. Podría ser el principio del fin de un sueño: terminar con la violencia terrorista. El Gobierno debería tomar cartas en ello pues ETA no se aparta de sus objetivos.