25 agosto 2008

HABLEMOS DEL GOBIERNO

Bajo la tiranía del franquismo, sus prohibiciones y sus necesidades, los españoles encontraron en el humor la mejor terapia. A ella, en ocasiones, añadían la ironía. Era la única forma que tenía la prensa no oficialista de informar con objetividad. Criticar al régimen, o al propio Franco, era delito en la época. Aunque siempre había alguna forma de criticar sin que los medios de control (y opresión) del franquismo lo advirtieran. A finales de los años 60 comenzó a actuar un dúo de humoristas llamado Tip y Coll. Al finalizar sus actuaciones dejaban caer un y mañana hablaremos del gobierno. Era la única fórmula posible para hacerle ver a la España de la época la situación política que soportaba. A la muerte de Franco, nuestro país comenzó a conocer una apertura que ni los más optimistas (o comunistas) del país podrían haber imaginado. Y fue así como comenzaron a salir a la luz los trapos sucios de 40 años de miserias. Acabados los JJOO de Pekín, ha llegado el momento de criticar al régimen chino. Porque, antes o durante la celebración olímpica, ninguna voz política, social o económica ha osado en llamar a China por su nombre: dictadura. Y es que la primera premisa del COI al elegir la sede para unos JJOO debería ser que sus ciudadanos no tuviesen ataduras de ningún tipo. Me resulta impensable imaginar a Barcelona albergando un acto de tal magnitud bajo el yugo de Franco, ¿por qué China sí los ha podido celebrar? Nadie recuerda (o no quiere recordar) lo que en 1966 se dió en llamar la gran revolución cultural del proletariado, un movimiento desde el cual se perseguía ideológicamente a todos los chinos que no seguían las tesis de Mao. Tanques contra personas. Armas contra ideas. Ya nadie recuerda (o no quiere recordar) que China es el país en el que más penas de muerte se ejecutan cada año. Nadie recuerda (o no quiere recordar) la elevada corrupción política bajo el mandato de Deng Xiaoping en los años 80 (ese era un país comunista e igualitario, sí señor). Ya nadie recuerda (o, insisto, nadie quiere recordar) el más de medio siglo de invasión china en Tíbet, las purgas de sus habitantes, la destrucción de sus tesoros artísticos, literarios y arquitectónicos. La matanza, en 1979, de miles de monjes tibetanos, o, su captura y posterior reclusión en campos de concentración. O más recientemente, el movimiento de liberación tibetano (auspiciado por sus monjes y el Dalai Lama) sofocado por China con tanques y asesinatos masivos y exhaustivos. Año 2007. Así es China, el país que ha sorprendido al mundo en los JJOO. Así, aunque muchos hayan querido esconder lo evidente o lo hayan callado momentáneamente. Entre ellos, el presidente del COI, Jacques Rogge, más preocupado de que no existiesen apuestas ilegales en Pekín, de los anabolizantes y del favor político chino que de sus ciudadanos, sus derechos y la libertad del Tíbet. Por no hablar de Bush, Sarkozy y compañía, que habían prometido no acudir a Pekín en señal de oposición a la postura opresora de China en el Tíbet. Otra oportunidad perdida. Y ahora, ahora sí, hablemos del gobierno (lo nuestro, con sus silencios, sus ansias y sus miedos, lo nuestro, ya no tiene remedio).

21 agosto 2008

EL TIEMPO NO TIENE ALAS

Hace 1500 años, San Agustín de Hipona preguntó: ¿Qué es el tiempo? Y es que desde la antigüedad, el tiempo ha intrigado a las mentes humanas. Los griegos creían que el tiempo era cíclico y que cuando todos los cuerpos celestes volvieran a sus posiciones originales, todo volvería ser como en el principio y se iniciaría de nuevo la existencia. Los cristianos, en cambio, concebían al tiempo en forma lineal, con un principio y un final, consignados en su texto sagrado, la Biblia. En la era del racionalismo, el físico Isaac Newton dijo que el tiempo existía independientemente de la mente humana y los objetos materiales, que fluía por sí mismo. El filósofo Emmanuel Kant propuso que el tiempo era una invención humana que se proyectaba sobre el universo. Ahora, en el siglo XXI, un joven jamaicano ha pulverizado registros. Él no sabe responder a la pregunta de San Agustín de Hipona, poco le importa. Sólo sabe que sale de Pekín con dos nuevos records mundiales de atletismo y después de haber asombrado al mundo. Es Usain Bolt. Tentado por las mejores universidades de EEUU, Bolt giró la cara y antepuso los sentimientos a los dólares. Phelps, con sus ocho oros, también ha asombrado al mundo. Ha demostrado que, aunque el hombre no es capaz de explicar qué es el tiempo, si puede retarlo. Mucho antes, PUDIMOS. La Eurocopa ya reside en las vitrinas de la Ciudad del Fútbol de Las Rozas. Por fin fuimos capaces de romper el maleficio. Yo también pienso que el tiempo es cíclico. Todo va, todo viene. Y cambia posiciones para volver y volver y... Así es como estos días hemos vuelto a encontrarnos. Tú y yo. Hace mucho que terminó nuestro tiempo, pero los griegos sabían de lo que hablaban, y aunque nuestros cuerpos celestes no han vuelto a sus posiciones iniciales, nosotros hemos querido posicionarnos. Tu seguías donde y como siempre. Sin alas, pero con un libro entre las manos, aprendiendo que significó para la humanidad aquellla bajeza humana que inventó el comunismo soviético: el gulag. Lo haces ahora que precisamente ha muerto Alexander Solzenitsin, autor del monumental Archipiélago Gulag, testimonio definitivo sobre el terror que sustentó la desaparecida URSS y ese experimento social y político que llamaron socialismo real. La obra de Solzenitsin demuestra que un tipo que tenga memoria y que además lo registre todo detalladamente es tremendamente poderoso a la hora de mover conciencias, incluso frente a un poder tiránico que gozó de amplias simpatías y complicidades en Occidente. El tiempo, querida mía, no tiene alas y no nos devolverá ese maravillosa etapa que hemos perdido. Como tampoco nos devolverá a esas 154 personas que han perecido en el accidente aéreo de Barajas. El avión zozobraba y el piloto quiso cancelar el vuelo. Una revisión in situ declinó la propuesta del Comandante. El MD -82 quiso volar, cómo los pájaros, como el tiempo, nuestro tiempo. Y lo intentó. Se incendió un motor, pero ya no había marcha atrás. Así de implacable es esto a lo que llamamos tiempo. Spanair pretende desde julio el despido de más de un tercio de la plantilla. Pilotos y sindicatos venían denunciando la disminución de seguridad en la empresa, algo en lo que también incidiría la marcha de más de 1000 trabajadores. Incluso dos horas antes del siniestro, planeaban una huelga por caos organizativo. Yo me preguntó por qué se dejó volar a ese avión (donde pudimos estar todos). No encuentro respuesta, como tampoco la encuentra quienes buscan contestar a San Agustín de Hipona (y por tanto a la Humanidad). Sólo pido que se depuren responsabilidades, porque ya nadie va a devolvernos a esas 154 personas. Como ya nadie nos devolverá los minutos que hemos estado separados. Tú con tu libro, yo encerrado en mi particular gulag de las amarguras.

20 junio 2008

LUCES EN LA CIUDAD

Miró, y a sus pies sólo existía el abismo. Advirtió como se balanceaba sobre un fino hilo suspendido en el aire. A una parte la vida, a otra la muerte. Parece simple visto así. Como la vida misma. Nada más lejos de la realidad. De esa frontera entre el hoy y el misterioso mundo que nos aguarda, nadie sabe más que José Tomás. Ha iniciado el viaje a ninguna parte en cientos de ocasiones. Lo ha hecho sin miedo y con pasión. La pasión que imprime en sus movimientos y en su capote en mitad del ruedo. Una pasión que hace que, quienes defenestramos la fiesta nacional, nos enamoremos por un instante del toreo viéndole hacer sus diabluras. Arte, puro arte. Y en el límite de esa frontera tan simple y tan real: vida/muerte. No es la única frontera a la que se deben enfrentar cada día 37 millones de personas. Es el número de refugiados que existen en el mundo según un informe de ACNUR. Casi la mitad de esos refugiados proceden de Iraq y Afganistán, escenarios de combates de la guerra contra el terrorismo emprendida por EE UU tras los atentados del 11-S. Una honda herida la que deja Bush al mundo como legado. Apenas faltan cinco meses para su partida definitiva. No sé si con Obama cambiará algo, con McCain, seguro que no. Por si acaso, mantengo el talismán que me regalaste. Estos días se ha llenado mi mundo de recuerdos con Secondo Tempo, la segunda parte del recopiltorio de Ligabue. Aperecías en cada verso. Pero la vida sigue. Y como dice el poeta italiano Stefano Benni: perdona amor, he usado nuestra canción para una nueva relación. No te culpo, pero te empeñaste en lanzar a la hoguera todo aquello que nos perteneció. Ahora marco el ritmo de esos versos al son de unos ojos que me han devuelto la vida, la ilusión. Y la luz. No sé que pasará mañana, pero me siento cómodo. Mañana, tal vez, Valencia arda como en plenas fallas. Cospedal será la número dos del PP, Arenas el mandamás territorial, Pons el artillero oficial... Un partido para el futuro. Lavado de imagen, pero con grietas, muchas grietas. Y mientras, Esperanza Aguirre al acecho. Gallardón, al que todos vemos como presidente de Gobierno en el futuro (todos menos él), ya no ve luces en la ciudad. Ve como se le pasa otra oportunidad, otra estación. Yo le recetaría tus ojos, que son la luz, para que le mostrasen el camino, que llegará. Quizá no aquí en Valencia. Quizá no en 2011. Pero llegará. Como llegó el AVE a Valladolid, una ciudad que, cada tanto, te empeñas en alumbrar con tu dulce mirada. Aquella noche, mientras reías, quise detener el tiempo. La luna estaba llena y, aquí abajo, sin pensar en esa delgada línea que separa la vida y la muerte, tu y yo, riendo, relatando anécdotas... y yo preguntándome donde estabas hasta ahora. Te escondías en la oscuridad de una ciudad en obras (siempre tan vinculada a ellas), pero no advertías que tus ojos alumbraban las calles. Y mi vida. De camino a casa, caminando bajo las estrellas, pensé en el partido del domingo. De si se repetirá la historia y los italianos volverán a apearnos del camino hacia el éxito. De si podré ver el partido contigo (tu luz nos llevaría a la victoria, estoy seguro). De Tassoti y aquel codazo a Luis Enrique; de aquel gol imposible de Baggio; del fallo de Salinas... Fue fatídico aquel año 1994. A saber donde estaríamos nosotros. De entonces sólo me quedan recuerdos. Muchos recuerdos. Todos en blanco y negro. Ahora me espera un universo lleno de colores. Es el universo de tus ojos.

04 junio 2008

EL LADO OSCURO DEL MUNDO

Cuando Alberto Contador enfiló el Corso Venezia, en Milán, ya se sabía ganador del Giro 2008. Semanas antes, en las playas andaluzas, no imaginaba un final de mayo así. Por ello, cuando llegó a línea de meta desempolvó su revólver, apuntó hacia la organización del Tour de Francia, que le niega la participación, y se golpeó por tres veces el corazón con su puño. Porque el ciclista de Pinto es una persona humilde y sincera, aparte de un gran campeón. Es el segundo español que toma Italia a dos ruedas (antes lo hizo Indurain). Pero Contador ha hecho algo más importante: nos ha devuelto la ilusión por un deporte que ya ni fu, ni fa. Y también las ganas de seguir creciendo y luchando, cada cual, en su parcela más sufridora de la vida. Y verle, así, conquistar Italia y a los italianos (a pesar de Di Lucca y compañia) me ha levantado la moral estos días de incertidumbre y veleidades de segundo plato. Las he afrontado escribiendo poesía existencial, que es lo único que me hace pensar que existo. Tu voz ha vuelto a mis cavidades auditivas con una marcha forzada. Aún así, sigues sin escuchar y lo que no te digo se lo lleva el viento. O los desaires. Como ya se llevaron aquella etapa de tu vida que tu tanto recuerdas, y que ya no volverá como tampoco volverá aquello que cada día te empeñas en destruir. Yo sigo luchando por tus besos como tú sigues rememorando aquella noche del 14 de julio de 2001 en tu jardín, cuando acababas de terminar el bachillerato y emprendías rumbo a la universidad. Mirabas las estrellas como quien descubre una constelación. Y pensabas, bajo la luz secreta de la esperanza, en un futuro tan feliz como el tiempo que habías dejado atrás. Aquella noche, con la tranquilidad excelsa de quien se siente dueño de su vida, te relajaste en una mecedora esperando el paso de las horas y que la vida te lanzase a donde quisiera, porque no temías a nada ni a nadie. Tenías todo el verano y todo el tiempo del mundo para pensar. Pero siempre con aquella canción de Jarabe de Palo, El lado oscuro del mundo, retratando imágenes en tu cabeza: ayer, hoy, mañana. Ahora el tiempo se te ha parado. Llega un nuevo verano y yo te invito a que esa música nos guíe de nuevo por la arborada perdida, por el valle de secretos que aprisioné aquellas tardes de mi infancia. Tienes en tus manos el tiempo y la esperanza. La música, la ponen ellos. Tu sólo eres el jarabe de mis desvelos. Una música celestial suena en Helena, sueño prohibido de Obama. Helena no es un nombre de mujer. Es la capital de Montana. Ahora, como la Helena que raptaron Teseo y Pirítoo, ésta se hace un lugar en la historia de los imposibles: Barak Obama se convierte en el primer aspirante de raza negra a la CasaBlanca. El mundo cambia, nos lo demuestra cada día. Aunque algunos jamás salgamos de ese lado oscuro. De tu canción. De tu vida.

27 mayo 2008

CAOS COLMO

Esta es la historia de un alto en el camino, de un dolor suspendido en el tiempo para que deje de ser dolor. Es la elaboración de un luto (según la expresión freudiana) y, aprovechando esa triste circunstancia, el relato de la elección de un nuevo rumbo. En El año del pensamiento mágico, la escritora californiana Joan Didion escribe: "la vida cambia rápidamente. La vida cambia en un instante. Te sientas a cenar y la vida que conoces termina". Algo similar sucede en Caos Colmo, obra del florentino Sandro Veronesi. El protagonista, Pietro Paladini, es un ejecutivo de televisión que vive con su pareja, que tiene una niña de 11 años y que sufre un episodio similar. La familia reside en Milán, pero ahora están pasando unas vacaciones en la Maremma. Su mujer y su hija se han cansado ya de la playa y él se ha quedado con su hermano haciendo surf. De pronto, dos personas están a punto de ahogarse y ellos no dudan en auxiliarlas. Y en ese preciso instante en el que Pietro salva la vida de unas desconocidas, su mujer se desploma inerte en el jardín, en su ausencia. El dolor es lacerante y noquea a Pietro. Pero tiene que afrontarlo. En la vida real, muchos tenemos que hacer lo mismo. Pasa casi a diario. El pasado, las vivencias, las ilusiones futuras... dejan paso al más cruel de los vacíos. Diego Vaya, un poeta sevillano, lo plasma en su Libro del viento. Lo leo y lo releo esperando encontrar respuestas que nadie tiene. Admito que sus palabras me han ayudado a reconocer que la vida sigue, que nadie podrá conmigo ni con lo que te he querido. La vida es como una playa: las olas vienen y van. Aunque hay cosas que nunca cambian: el Madrid volviéndo a ser campeón de liga, la derecha batallando nombres en lugar de ideas, la Iglesia coartando nuestra moral a pesar de que la izquierda haya impedido que se suprima la Biblia en las tomas de posesión, Rouco ladrando... El Gobierno ha dicho que no será flexible: va a defender a ultranza la laicidad. Y entonces te enteras entre bambalinas que hace apenas diez días la cúpula episcopal estuvo a punto de decidir el despido de Jiménez Losantos, que Rajoy pidió sin éxito neutralidad eclesial en el proceso que está viviendo el PP y que el nuncio Monteiro de Castro, tachado de masón por La Cope, ha transmitido a Roma su indignación. Informaciones y comentarios de la más diversa procedencia coinciden en dar cuenta del hostigamiento a Mariano Rajoy desde la cadena radiofónica propiedad de la Conferencia Episcopal. Algunos se preguntan qué fue de la Iglesia de la Concordia, la que condujo por los senderos de la reconciliación el cardenal Vicente Enrique y Tarancón en las postrimerías del franquismo y en el inicio de la Transición. Pero estamos acostumbrados. La Iglesia, amigos míos, siempre será la Iglesia. Así arda Roma o Carrillo sea papable. Los comunistas españoles siguen en su travesía de desierto, intentando recuperar el invento de IU, y así, claro, Rouco se crece. Hasta le salen sobrinas buenorras en la Interviú. La Iglesia siempre sorprende. Ese quizás sea un mal endémico de nuestra sociedad. Lo malo es que siempre que te sorprenden, acumulas una nueva decepción.